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El camino marcado de principios de Gabriel Heinze

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El camino marcado de principios de Gabriel Heinze

El camino marcado de principios de Gabriel Heinze

El fútbol argentino se encuentra con el freno de mano colocado y con pocas señales de que retome su andar más allá de la confirmación de los encuentros de Copa Libertadores. A los futboleros apasionados, esta historia les genera cierto vacío sentimental. Hoy carece de todas aquellas sensaciones que solamente le puede entregar el hecho de ver jugar a su equipo de toda la vida.

Aunque por otro lado les brinda la posibilidad de ocupar ese tiempo en otras cuestiones de notable interés, como por ejemplo el vínculo con el seno familiar. Lo viven los fanáticos, pero también los principales trabajadores de la industria como son los futbolistas.

Con la serenidad de haber vivido otra rica experiencia y con la tranquilidad de haber cumplido con su trabajo, desde ese costado, observando el panorama rodeado de sus seres más cercanos, está Gabriel Heinze. Hace unos meses que puso un punto final a su rol de entrenador de Vélez Sársfield, equipo al que tomó en la lucha por el descenso y lo llevó a jugar copas internacionales.

Hoy, en plena cuarentena, comparte momentos familiares, de aquellos que en cierta manera se veía limitado de compartir por sus responsabilidades laborales; también disfruta de la cocina, un hobby que le da placer; se engancha con algunas series y, naturalmente, consume fútbol internacional. De los que hoy se permite seguir en la TV. Analiza, toma nota de algunas ideas que pueden ser útiles para un venidero proyecto y aguarda pacientemente ese nuevo paso.

Inmerso en ese panorama dialogó con el programa Zona Mixta de Gonzalo Cornago atravesando temas diversos que marcan su exitosa carrera como jugador y ahora como cabeza de grupo. Aquí los puntos más salientes de una charla auténtica de la que se desprende que cada paso dado por el crespense, estuvo influido por los principios y valores enseñados. Siempre fiel a ellos fue construyendo su vida profesional.

LA PROFESIÓN: “Me gusta mucho ser DT, soy un privilegiado al dedicarme en lo que me gusta, cuando es así uno debe tener muchísima más responsabilidad y obligaciones y eso lleva a un desgaste importante. Soy de las personas que no existe otra cosa en el mundo más que el fútbol. Pero también digo que no me veo toda la vida siendo entrenador. No sé si voy a encontrar otro lugar en otra rama del fútbol, no me puse a pensar. No creo que esté siempre ligado a esto”.

EL FUTURO: “No sé si seguiré aplicando el mismo sistema de juego cuando tenga otro equipo o esté en otra liga si surge esa posibilidad. De lo único que me preocupo es en hacer lo que siento y de lo que tengo capacidad. Lo único que sé es que voy a hacer lo que siento y lo que estoy capacitado. No me voy a apartar de ese sentimiento. Antes de comenzar a trabajar con un equipo evalúo todo el contexto. El fútbol no solamente es un ejercicio táctico, existen muchas cosas que deben analizarse para después en el día a día comenzar a desarrollarlas. Cada entrenador tiene sus ítems marcados para emprenderlos. Lo más importante es quien ha confiado en uno, eso es fundamental. Entonces te preguntás por qué confía, por qué te elige y a partir de allí uno empieza a ver si puede desarrollarse”.

SU EVOLUCIÓN COMO JUGADOR: “No hubo un solo motivo, existieron muchos factores que hicieron a esa evolución. Uno no soñaba con hacer toda esta carrera, pero cuando empezás a caminar, vas trabajando para crecer. Hay muchas cosas que uno va cumpliendo para llegar y mantenerse en el fútbol de elite. Mis padres me han educado a ser responsable, a esforzarme, dar todo en cada cosa que se hace, que las equivocaciones son parte del aprendizaje para crecer y no son algo malo. Siempre me enseñaron que equivocarme es algo positivo, que permite el crecimiento de uno. Va también con el carácter que heredé de mis padres para afrontar ciertas situaciones. No fue todo color de rosa, hubo problemas y siempre tuve a la gente adecuada que me puso el hombro”.

MÁXIMO NIVEL: “En el máximo nivel de competencia no podés dejar pasar nada por alto, tenés que estar preparado para la máxima exigencia. Eso requiere estar en ese lugar. No podés darte el lujo de decir ‘lo hago mañana’ porque el que está adelante o atrás tuyo ya lo hizo y perdiste. Cuando estás a esa altura, no podés dejar nada librado al azar. Es verdad que, en ese nivel de exigencia, los errores o las equivocaciones influyen mucho más que cuando recién empezás la carrera”.

SER FRONTAL: “Personalmente tengo mi sistema, en base a eso uno ve situaciones y empieza a actuar, a tomar decisiones. ¿Si mi carácter me ha traído problemas con el resto? No lo veo así. Posiblemente el resto sí tenga problemas por cómo es uno, pero para mí es algo muy normal como me manejo. No me preocupa el sistema de ir contra los poderosos porque no me levanto pensando en ir en contra de alguien. En lo absoluto, yo soy así. Me ha pasado de aceptar ciertas cosas, de callarme la boca, donde uno tiene que comerse ciertas circunstancias para aprender de esas situaciones y ser mejor. Nunca estoy pensando si lo que yo hago al otro le cae bien o no. Sencillamente trato de transmitir cómo soy, lo que me han enseñado. No tengo grandes problemas con la gente, si pongo en la balanza existen muchísimas personas con las que mantengo una relación extraordinaria”.

CRÍTICAS: “Es una circunstancia a las que estás expuesto, siempre aparecen críticas y elogios a cada minuto. ¿Si las críticas me motivan?, digo que no. A mí me motiva seguir siendo cómo soy, pelearme conmigo mismo para mejorar, estableciendo los valores que me enseñaron. No me motiva lo que digan los demás quienes pueden tener razón o no. No me quedo parado pensando en las cosas que me dijeron, sí sé que quienes están al lado mío son las personas que más sufren de esas críticas”.

LAS DERROTAS: “En el fútbol puede pasar de todo. A pesar de tener todo controlado en un partido, se te puede desmoronar, derrumbar en un minuto. Esto es un juego que hasta que no termina, no se sabe lo que puede pasar. Aprendí a buscar la manera de levantarme ante los golpes duros que te da el fútbol, de las derrotas dolorosas. Las he vivido en clubes y en la Selección Argentina de un país muy futbolero. Me enseñó mucho, las derrotas a uno lo fortalecen en el sentido de que se debe seguir, hay que analizar los errores, lo que se hizo mal y continuar. Es parte de todo esto”.

LA SELECCIÓN I: “Para mí la Selección Argentina está por delante de todo. Era un orgullo vestir los colores. Cuando me convocaron a los Juegos Olímpicos (2004) no lo tomé como una revancha o poner el pecho en ese momento, porque en mi lugar había varios jugadores que podrían ocupar el puesto para el que me habían elegido. Lo tomé como una responsabilidad y un agradecimiento a quienes confiaron nuevamente en mí. Todo lo demás no me importaba absolutamente nada, yo iba porque lo sentía. En aquel momento jugaba en el Manchester United y estuve casi tres meses sin jugar por tomar esa decisión. Había hecho algo de lo que estaba convencido y me hice responsable. En ese momento consideré y lo considero hoy, que la Selección Argentina está por encima de cualquier camiseta”.

LA SELECCIÓN II: “Como entrenador no es un sueño ni un objetivo, no pienso en eso. Sencillamente esas cosas se dan. Porque así es el camino, a mí se me fueron dando cosas sin pensarlo. Dirigir la Selección es tan grande, que solamente es para los privilegiados. Uno no puede estar trabajando pensando en llegar a dirigir la Selección, es algo inalcanzable, no pienso en eso”.

TÍTULOS: “Se disfruta en el momento, pero el disfrute de uno también es la tranquilidad con uno mismo, de defender una camiseta como debe ser y con la que tuvimos la suerte de ganar. También en el día de mañana cuando te encontrás con un compañero y recordás aquel momento vivido. Son pocos los títulos que pude festejar como debe ser por los diversos compromisos internacionales y demás, pero los que pude lo disfruté al máximo”.

INFLUENCIAS: “Existen entrenadores que me marcaron conceptos, me dejaron enseñanzas, las formas de sentir el fútbol. Con Marcelo (Bielsa) he convivido mucho tiempo, incluso tuve la suerte de haber estado con él cuando ya me había retirado. También con Luis Enrique, uno de los más valiosos en el fútbol actual; con Didier Deschamps quien siente el fútbol de una manera muy fuerte; con Luis Fernández una persona que me dio una gran mano cuando fui a París y no sabía nada… De varios entrenadores se le viene a uno situaciones a la cabeza cuando atraviesa este camino. Siempre está la posibilidad de intercambiar ideas con ellos, tengo la suerte y el privilegio de cuando los necesito y los llamo, me atienden el teléfono. Aparte de ser un futbolista reconocido por competir en el máximo nivel, también te das cuenta de lo que fuiste como persona. Porque a pesar de pasar mucho tiempo desde que dejé el fútbol, seguís teniendo ese contacto, te atienden con una amabilidad, una jerarquía y humildad tremenda. Te das cuenta lo que dejaste. Entonces cuando la vida te da situaciones, vos decís: Este es el camino que yo quiero seguir”.

DESGASTE: “Personalmente me identifico con los procesos largos. El desgaste es por todas las cosas que rodean el ser entrenador. Soy de los que piensan que los trabajos deben hacerse de la manera más responsable posible, voy por ese camino. El irme o quedarme no estará basado en un desgaste personal o individual, en lo absoluto. En Argentina hay clubes donde se puede trabajar por mucho tiempo y siempre vas a luchar contra personas o situaciones que son parte del trabajo y eso no es impedimento, yo a lo que me refiero es a los valores con los que no comulgo. Tengo una forma de pensar en la que sé muy bien lo que puedo aceptar y también sé muy bien lo que no puedo aceptar. Cuando uno tiene más experiencia, a las situaciones las resuelve de una manera distinta. Hay una gran diferencia entre la mentira y el engaño, acepto la mentira porque si bien no es normal, todos alguna vez hemos mentido. Lo que no acepto es el engaño. Tengo bien en claro lo que no acepto y llegado un momento hay que evaluar ciertas situaciones y tomar las decisiones”.

EL FUTBOLISTA: “Siempre digo que a nivel colectivo se debe tener un solo mensaje y luego uno va conociendo personalidades que en determinado momento no se pueden tratar de manera igual a todas las individualidades. Pero no lo tomo en función de la jerarquía del jugador, sino en la forma de ser de cada uno. Considero que en un equipo de fútbol somos todos importantes, algunos tienen mejores cualidades que otros. Trato de conocer esa personalidad para luego darle una herramienta para que aporte a lo colectivo”.

CENTURIÓN: “Si lo he decido en ese momento, de darle un lugar en el equipo, es porque un análisis me llevó a ese desafío. Uno analiza en qué puedo ayudar en esas situaciones, pero no me pongo a pensar en lo que se va a decir y demás, sí asumo completa responsabilidad en lo que puede pasar. En ese momento pensé que podía ayudarlo tanto a Ricardo como a Fernando (Gago) y nada más. Luego el resultado es de los jugadores, son ellos los que entrenan, los que se cuidan, son los que aceptan lo que les dice el entrenador. Es todo mérito de ellos”.

EL CRECIMIENTO: “Cuando se da una venta al exterior de un futbolista que se destacó en el equipo, me pongo contento por ellos y sufro por ellos. Personalmente uno también tuvo esa edad y han confiado en lo que uno hacía. Disfruto lo que han hecho ellos. Uno tuvo la posibilidad de acompañarlos en parte de su vida y me da muchísima alegría verlos disfrutar de lo que hacen y de que puedan seguir creciendo. Puede ser en otro equipo o en un mismo plantel, viendo cómo habla, cómo se expresa, de qué manera va progresando. Particularmente muchos me sorprendieron cómo evolucionaron. Uno piensa de una manera respecto al jugador y luego la evolución es tremenda, te sorprende”.

PROTAGONISMO: “Cuando los resultados van bien, el fútbol te pone en un escalón completamente distinto a cualquier otra cosa. Hay dirigentes que lo saben manejar, hay de todo, te das cuenta enseguida cómo son. Algunos quieren tomar un protagonismo mayor al que corresponde y en determinado momento muestran cómo son”.

EL MENSAJE: “Para quienes están comenzando a formarse les puedo decir que uno no es malo por equivocarse, es parte de esto. Pedirles que se diviertan jugando al fútbol en un momento de formación. Que no estén pensando constantemente en llegar a Primera, sino que vayan disfrutando de cada categoría, de cada equipo porque nunca se sabe lo que puede pasar. Acá también hay una cuota de suerte en todo esto. Seguramente hay que hacer merecimientos, pero la suerte en determinado momento está establecida. Que se diviertan, que tomen el fútbol como una actividad para entablar relaciones y amistades. También sería algo muy importante hacer más reuniones con los padres que con los chicos, educar es muy bueno. Tuve la posibilidad de contar con una persona que me enseñó que a los chicos hay que decirles las cosas que están bien y las que están mal, aunque se enoje”. Si se enojan, bienvenido sea, hay que marcarles que las equivocaciones en el fútbol no son malas, son parte de esto. También hay que poner el acento en los padres”.

PADRES: “Si me aparto de los valores que me han inculcado mis viejos, el que está allá arriba (por su papá) baja y me pega una cachetada. Cuando uno trata de tomar decisiones, se les viene la imagen de mi mamá y mi papá, tuvimos la suerte de tener estos padres muy presentes quienes nos inculcaron estos valores. Debemos sentirnos privilegiados”.

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