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“Los asesinos dijeron ‘es cobani’ y le pegaron un balazo”

Homicidio

“Los asesinos dijeron ‘es cobani’ y le pegaron un balazo”

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Micaela Romero tenía una hija de dos años. Motochorros le dispararon en el pecho en un intento de robo. Los cinco detenidos son vecinos de la víctima.

Una agente de la Policía Federal Argentina (PFA), que trabajaba como custodia en la Quinta Presidencial de Olivos, fue asesinada por motochorros este domingo. Le dispararon en el pecho a metros de su casa, en Quilmes. La familia de Ariana Micaela Romero, de 23 años, asegura que ella reconoció a los delincuentes.

“Estaba por reintegrarse al trabajo, vestida de civil, iba a comprar un paquete de cigarrillos con un amigo. Recibió un impacto en el tórax en un intento de robo, ella se quiso defender“, comenzó contando Natalia, una de sus tías en diálogo con TN.

Luego, la mujer reveló: “Lo único que sabemos es que ella la peleó. Como reconoció a los delincuentes y ellos la reconocieron a ella, le efectuaron el disparo en el pecho sin piedad”.

Según explicó la familiar de la víctima, todos en el barrio la conocían, porque era una chica “humilde y trabajadora”. Micaela, como la llamaban sus seres queridos, soñaba con ser policía y en noviembre de 2019 logró graduarse e ingresar en la fuerza.

Al momento del crimen, la agente estaba de civil junto a un amigo, a quien le sustrajeron el celular. El joven contó que Micaela forcejeó con los delincuentes porque no habría querido entregar su celular. “Le gritaron ella es cobani y ahí le pegaron un disparo en el pecho“, detalló Sara, otra de sus tías.

“Los delincuentes son del barrio”, explicó Natalia. Y adelantó que de los seis que participaron del robo ya hay cinco que fueron detenidos.

La mujer aseguró que Quilmes “es una zona liberada”. En la cuadra donde ocurrió el asesinato hay un domo de seguridad, pero la familia de la víctima no sabe si funciona.

Los padres y hermanos de Micaela se enteraron gracias a vecinos del barrio, que corrieron a sus casas para avisarles lo que había sucedido.

“En el caso intervino la Policía Federal. De provincia no se acercó nadie. Si no intervenía la Federal a hacer todos los allanamientos que hubo, iban a ser los mismos vecinos los que iban a linchar a la gente porque todos saben quiénes son”, señaló Sara.

Las tías de Micaela contaron que los delincuentes viven todos a pocas cuadras de la casa de la víctima y que lo que más les dolió es que los conocen desde chicos. Para Natalia, eso mismo fue lo que le jugó en contra a su sobrina.

“Si ella los hubiera lastimado a ellos estaría detenida. Pero no fue así porque los conoció y fue a hablarles porque seguro que en su interior se habrá preguntado por qué le robaban a ella si los conocía. Y ellos en su mentalidad tan enferma le dijeron ‘ah vos sos la policía de acá’ y le dispararon”, reconstruyó la mujer.

Y aseguró: “Las personas que matan a sangre fría lo hacen porque tienen miedo, porque saben que son policías”.

Luego de recibirse, Micaela fue asignada a tareas de seguridad en Mar del Plata pero, según explicó una de sus tías, no soportó estar lejos de su hija y volvió. Así fue que llegó hasta la seguridad de la Quinta Presidencial de Olivos.

“Todo lo que ella tenía, lo tenía con sacrificio. Hace dos días se mudó a su casa que se la hizo ella con su sueldo”, se lamentó su tía. Y reconoció: “Tarde o temprano nos iba a tocar pero nunca pensamos que era ya, que iba a disfrutar tan poco de esta profesión”.

La agente asesinada tenía una hija de dos años y murió justo el domingo en que se celebraba el Día del Niño. Su familia contó lo duro que fue para ellos entregarle el regalo que la víctima le había comprado sin poder contarle lo que había ocurrido a su mamá.

En relación a la inseguridad, Sara contó que su sobrina caminaba todos los días dos cuadras hasta la calle Rodolfo López para subirse al remís con el que la pasaban a buscar sus compañeros para ir hasta su trabajo. Y que su papá la llamaba siempre para ver si había llegado bien, por temor a que la asalten.

Pedimos justicia por Micaela, que los delincuentes sigan presos”, reclamó Natalia.

Este lunes los restos de la policía asesinada serán velados en Quilmes. Sin embargo, la familia reclama que por los protocolos impuestos por la pandemia de coronavirus solo les dan tres horas y dejan ingresar a tres personas, pese a que ella tenía una familia numerosa, con siete hermanos.

Luego del velatorio, familiares y vecinos se van a concentrar en la plaza del barrio para volver a movilizarse en reclamo de justicia para la causa.

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